lunes, 30 de mayo de 2016

Azul.

Siempre ha habido sitio para mis olas de tinta en tu mar de dudas pero yo ya he escrito todo esto y no me apetece volverlo a vivir.
Casi se me había olvidado lo horrible que es nadar en todo tu azul. Partamos de mi falta total de paciencia para explicar que yo necesito saber, que por eso escribo.
Que a mí no me gusta tener que deshojar margaritas, que me gustan las flores con pétalos y tú haces que me deshoje.
No sabría explicar porqué pero sigues teniendo en mí ese efecto que hace que pueda llevarme la vida haciéndote metáfora con el azul del mar, y no quiero, y me niego pero regreso con la incertidumbre del que, sin saber porqué, vuelve a volver a no saber.

sábado, 9 de enero de 2016

Tu piel es de color verano incluso cuando me abandonas en el invierno más frío, tus brazos podrían salvarme de mil catástrofes aunque decidas convertirlos en una. Tu sonrisa alumbraría todo este pueblo de mierda, pero tú eliges suministrar la ciudad de la que acabo de marcharme.
Podría llamarte hogar si no te pasases el día a martillazos contra estas cuatro paredes imaginarias. Incluso podrías llegar a ser el amor de mi vida si no tuvieras cuadernos llenos de formas de matarme.
Tira, tira y que no se te vaya a ocurrir aflojar.
Tira e intenta salvarnos de caer por este precipicio, no importa si nos ahorcamos en el intento.
No puedo con toda esta pasividad. No puedo seguir no sabiendo lo que quieres (si es a mí).
Tira, tira fuerte, y suéltame cuando me tengas en tus brazos si es lo que quieres.
Tírame tú, no pongas excusas.
Tírame, vamos. Desestabilízame como solo tú sabes, como solo tú puedes, y ya nunca seremos los mismos.
Ya nunca seremos lo mismo.
Ya nunca seremos. 
Tira.